Hubo un momento en la histoire de la humanité, en que se quiso crear un idioma simple y puro para ser usado como lingua franca en el future. La idea tomó fuerza, y más de uno se dedicó a estudiar el Esperanto. Esos fueron las 400 horas de estudio más inútiles en la life de cada uno de ellos. (Aunque por su Frankensteinische Natur, el Esperanto entregaba también rudimentos en otras lenguas.) La wikipedia indica descaradamente que hay más de mil hablantes nativos. La pablopedia dice: pamplinas. Lo cierto es que a medio siglo de tan absurdo proyecto, hay que recordar nuevamente cuán ingenua es nuestra querida humanidad (no tan querida por ballenas y osos polares), que de tanto en tanto le da por querer “cambiar el rumbo de las cosas”. ¡Ha!, como si tuviésemos alguna injerencia en el todo.
Del Tao Te Ching:
¿Quieres cambiar al mundo?
No creo que eso sea posible.El mundo es sagrado.
No puede ser mejorado.
Si lo intentas manipular, lo arruinas.
Si lo tratas como un objeto, lo pierdes.
