Cuando se tiene la fortuna de dominar al revés y al derecho la lengua de Servantes, le acometiendo a uno ganas muchas de escribir lo que fuendo, como por ejemplo esta frase que ahora traspaso casi directamente desde mi cerebro al wordpress. Ya vendrán días mejores, en los que ni siquiera deberé dactilografiar, sino que subiré los párrafos directamente a la interweb desde mi cabeza, con el sofisticado método del chip wifi incrustado en la parte posterior de mi cerebelo. Así me imagino el futuro. También habrá otros dispositivos, todos incrustados en uno, para que así no se nos olviden en cualquier lado, porque la memoria seguirá siendo esquiva. Las libretas Moleskine seguirán siendo superventa, porque nunca dejarán de ser cool. Sus precios oscilarán entre doscientos y trescientos euros la unidad. Y la gente los pagará, sólo que dado el elevado valor nadie se atreverá a anotar en ellas cosas superfluas. Habrá anotaciones del tipo “martes 15: descubrir cura contra el cáncer” o “su piel era [adjetivo] como la primavera (encontrar adjetivo)”. Un futuro prometedor, sin duda, especialmente para la familia Moleskine. Quedarán pocos, eso sí, que sepan usar un lápiz. Los niños en la escuela usarán el iPad 45, que será más liviano y más veloz que el iPad 44 (y muchísimo más liviano y muchísimo más veloz que el iPad 43). Eso es lo principal que nos deparará el futuro: obsolescencia y recambio cada vez más rápidos de todo, hasta llegar al minuto en el que, cual paradoja de Zenón, nos estanquemos infinitamente en el negro pozo del progreso perpetuo.
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Buena, tantos años
¿Es el blogueo una actividad Vintage?
Uy, sí, una actividad vintage y snob. Los únicos blogeros que sirven de verdad son los que viven en un país con opre o repre-sión.